26 agosto, 2026 Noticias Telemedellín

¿El estrés en su hogar se volvió tóxico? Aplique la regla de los 90 segundos para cuidar de los suyos

Noticia por: Daniela Correa
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¿El estrés en su hogar se volvió tóxico? Aplique la regla de los 90 segundos para cuidar de los suyos
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En una reciente charla en Hola Medallo, Yurani Villegas, profesional de Tejiendo Hogares, abordó el impacto del estrés en los hogares de la ciudad. Destacó que el estrés, cuando se vuelve crónico, puede deteriorar las relaciones familiares y provocar problemas físicos tanto en adultos como en niños. Villegas propuso herramientas prácticas, como la "regla de los 90 segundos", para gestionar las emociones y evitar reacciones impulsivas. Además, sugirió estrategias de autocuidado y la importancia de escuchar a los niños para mejorar el ambiente familiar y prevenir el estrés tóxico.
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En Hola Medallo, la profesional Yurani Villegas, profesional de Fortalecimiento de Vínculos de Tejiendo Hogares, conversó sobre un tema que afecta silenciosamente a los hogares de la ciudad: el estrés. Vivir en constante afán y la falta de procesamiento de nuestras emociones cotidianas no solo deterioran las relaciones familiares, sino que desencadenan afectaciones físicas reales en adultos y niños.

Aquí le explicamos cómo identificar si el estrés en su casa dejó de ser normal y qué herramientas prácticas puede implementar hoy mismo para proteger su salud y la de su familia.

¿Cuándo se vuelve tóxico el estrés?

El estrés, en términos sencillos, es la diferencia entre lo que planeamos y lo que realmente ocurre en el día a día. Cuando se presenta un cambio inesperado en nuestra rutina diaria, nos sobrecargamos emocionalmente y entramos en un estado de alerta constante que dificulta regular nuestras emociones e interactuar con empatía.

Existe un nivel de estrés que es saludable y necesario: es el que nos activa el cerebro para levantarnos temprano, entregar tareas a tiempo o cuidar a los hijos. Sin embargo, el estrés se vuelve tóxico cuando nos exponemos a situaciones desbordantes de forma diaria y constante, perdiendo por completo la capacidad de regresar a un estado de equilibrio y tranquilidad.

Cuando no procesamos o expresamos lo que sentimos, el cuerpo busca sus propios canales para manifestarlo. El sistema digestivo actúa como un "segundo cerebro" conectado de forma directa con el sistema nervioso central, siendo el receptor de la mayoría de nuestras emociones.

Esta falta de gestión emocional está provocando que:

  • Adultos entre los 30 y 45 años sufran de forma masiva de gastritis y colon irritable.
  • Los niños manifiesten su estrés de manera física a través de alergias en la piel, dolores de cabeza, dificultades para conciliar el sueño y, de forma cada vez más frecuente a temprana edad, episodios de gastritis infantil.

Además, en los menores, el estrés no se nombra con palabras, sino que se manifiesta mediante el mal comportamiento, la desobediencia o la irritabilidad. Al ser los padres un "espejo" para ellos, un adulto estresado y reactivo suele detonar y amplificar el estrés del niño, afectando directamente el vínculo familiar.

Para evitar reacciones agresivas o gritos de los que luego nos podamos arrepentir, Tejiendo Hogares propone una herramienta fundamental: la regla de los 90 segundos.

Científicamente, este es el tiempo que le toma al cerebro conectarse con la emoción que está sintiendo. Bajo un estímulo estresante, la corteza prefrontal (la parte encargada de planificar, decidir y organizarse) se desconecta provisionalmente, dejando activa únicamente nuestra zona reactiva y emocional.

Si reaccionamos de inmediato, actuaremos de manera impulsiva. En cambio, si nos otorgamos una pausa de 90 segundos (tomar un vaso de agua, respirar profundo o salir de la habitación por dos minutos), permitimos que el cerebro recupere la conexión lógica. No eliminaremos el enojo, pero seremos conscientes de la emoción para poder expresarla de forma constructiva y asertiva ante los hijos o la pareja.

Herramientas de autocuidado para aplicar en casa

  • El "tiempo fuera" positivo para niños: cuando un niño esté desbordado, no lo aísle como castigo. Invítelo a un cambio de actividad regulador: ofrézcale un vaso de agua o pídale pintar un dibujo para calmarse antes de conversar sobre lo sucedido.
  • Sacar 10 minutos de calma al día: dedique un espacio corto diario para desconectarse por completo, resetear el cerebro y procesar el día.
  • Mindfulness enfocado: no intente "poner la mente en blanco", pues es sumamente difícil. En su lugar, practique concentrarse en un solo pensamiento a la vez, permitiendo que las preocupaciones entren sin juzgarlas ni bloquearlas, para que luego se vayan solas.
  • Humildad en la crianza: escuche a sus hijos cuando le confronten de manera amigable (por ejemplo, si le piden no gritar). Esto sirve de termómetro para evaluar cómo está proyectando sus niveles de tensión en ellos.

¿El estrés en su hogar se volvió tóxico? Aplique la regla de los 90 segundos para cuidar de los suyos

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