Norelkis Cepeda, de 26 años, y Cristian Camilo Úsuga, de 19 años, son las últimas víctimas de una guerra a sangre y fuego que libran la banda El Ajizal y sus antiguos integrantes venezolanos que decidieron montar rancho parte en el territorio límite entre las veredas El Ajizal, Los Gómez y El Porvenir.
Las confrontaciones han dejado siete homicidios en menos de 10 días. Una estructura asesina a uno y su rival responde con otro crimen. Las balaceras se han convertido en el pan de cada día como parte de una lucha por el control del microtráfico y las extorsiones.
“Por ejemplo ayer que estábamos en misa y el padre tuvo que parar la misa debido como a que ocurrieron otros enfrentamientos, otras confrontaciones, entonces el padre tuvo que parar y se armó una oración debido a lo que estaba sucediendo”, relató un habitante del sector.
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Ni el sagrado encuentro con Dios se respeta. Las comunidades viven con miedo y zozobra de ser víctimas de una guerra que no es suya. Las noches han sido lúgubres, lo que obliga a cerrar el comercio, mientras la Fuerza Pública interviene a para judicializar a los violentos.
Los operativos de la Policía, hasta hora, dejan dos personas capturadas, según la Secretaría de Seguridad de Itagüí.
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