A una mujer que salió de recibir medicamentos en un dispensario de Niquía le suministraron una sustancia química que la llevó a un estado de indefensión y le robaron cerca de 10 millones en pertenencias. Los ladrones usaron a una persona mayor como señuelo.
Lo que debía ser una diligencia rutinaria de salud se convirtió en una pesadilla. Todo comenzó en la salida de la farmacia de una eps ubicada en Niquía, cuando la víctima fue abordada por una persona mayor. El hombre le pidió ayuda porque tenía un dolor muy fuerte.
La mujer decidió prestarle ayuda, pero unos minutos después fue expuesta a una sustancia química, dejándola en estado de indefensión y vulnerabilidad. En ese momento entraron en escena una mujer y un hombre que conducían un vehículo.
La llevaron hasta su vivienda, donde le robaron joyas, el dinero de una cuenta y hasta alimentos. Pero también ingresaron a la casa de su hija que queda en el mismo bloque residencial, donde también robaron.
Los delincuentes se llevaron su bolso, como se logra observar en los videos de las cámaras de seguridad. Allí tenía sus documentos de identidad, los de su hija y yerno, y las tarjetas de sus cuentas bancarias, a las cuales no lograron acceder.
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