El pasado 3 de noviembre se cumplieron 65 años del primer ser vivo enviado al espacio en 1957. Se trata de una perrita rusa llamada Laika que tuvo, a pesar de los avances en la ciencia, un destino lamentable.
Con la orden de enviar algo con vida al espacio, los científicos soviéticos comenzaron a buscar perros callejeros en las calles de Moscú con el fin de experimentar las condiciones que un humano podría vivir en el espacio. Así fue como tres perros se incluyeron en los estudios sobre el espacio de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).