¡El helado va al corazón! así lo piensa don Eurley, también sus donaciones las hace de corazón, no lo dudo cuando vio la dimensión de la tragedia que se vive en diferentes zonas del país por el terremoto.
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“Yo vi mucha gente ya que se le dañó el negocito y los vi muy mal, animalitos, entonces yo tenía una platica en Nequi y le dije a la señora, vamos a comprar mercadito para llevarle a esa gente, qué pesar, mire cómo están los animalitos, no, vámonos ya”, cuenta Eurley de Jesús Arango, vendedor ambulante.
Sus gestos son más dulces que sus helados, a pesar de no devengar ni siquiera un salario mínimo mensual, ha donado en mercados e insumos más de lo que se hace en varias semanas de trabajo.
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A pesar de que le cuesta moverse por una lesión en uno de sus pies, su corazón no le permite parar.
“Compramos también cuidito para mandarles para animales, perritos y gaticos, porque es que ese corazón mío si me toca servirle a cualquiera, hacerle un favor yo lo hago de más buena fe”, asegura.
El dinero no es su prioridad y aunque ya ha donado incluso más de lo que puede sigue trabajando y buscando la manera de hacer llegar así sea una libra de arroz más, por qué es consciente que los pequeños detalles son los que hacen la diferencia.