Greenpeace Colombia alerta sobre 3 especies en riesgo en la Amazonía: jaguar, nutria gigante y águila arpía
Noticia por: Juan Montoyaauto_awesome Resumir con IA expand_more
Greenpeace Colombia encendió las alarmas sobre el impacto de la deforestación en la Amazonía colombiana, al advertir que tres especies con roles fundamentales en el ecosistema como lo son el jaguar, la nutria gigante y el águila arpía, enfrentan crecientes presiones para sobrevivir por la pérdida de sus hábitats naturales.
Para Greenpeace, la biodiversidad no es solo la cantidad de especies que habitan un territorio, sino la red de relaciones que permite que un ecosistema funcione. Cuando un bosque desaparece, esa red comienza a romperse y se pierden hábitats, se fragmentan los territorios, se alteran los cuerpos de agua y las especies quedan cada vez más expuestas.
Las tres especies señaladas cumplen roles fundamentales en los ecosistemas y hoy enfrentan distintas presiones asociadas a la transformación de sus hábitats. Las tres tienen algo en común: necesitan bosques y ecosistemas conservados para sobrevivir, y demuestran que hablar de deforestación es también hablar de biodiversidad.
El jaguar y la fragmentación de su territorio
El jaguar (o Panthera onca, nombre científico del jaguar), es el felino más grande de América y cumple un rol fundamental en el control de las poblaciones de herbívoros y la salud del ecosistema terrestre, pues al ser un depredador tope le permite una amplía variedad de presas a lo largo de la Amazonía colombiana y en general de toda la selva sudamericana.
Para el jaguar, el amazonas colombiano constituye uno de sus principales territorios, pero la deforestación y la fragmentación del bosque por el avance imparable de los pastizales para la ganadería reducen el hábitat disponible y la conectividad entre poblaciones.
Greenpeace explicó que cada ejemplar de jaguar requiere extensas hectáreas de territorio para cazar y desplazarse, lo que le permite además una base abundante de presas para sobrevivir. Pero cuando esa selva se transforma en pastizales su hábitat se ve amenazada y el riesgo de los encuentros con un jaguar aumenta para las comunidades humanas cercanas, incrementando los riesgos de conflictos con la especie.
Por lo mismo, según la organización, proteger al jaguar implica, conservar tanto el bosque como los corredores que permiten que sus poblaciones se mantengan conectadas entre sí.

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La nutria gigante y el impacto sobre los ríos amazónicos
El impacto de la deforestación no se detiene en la superficie terrestre, sino que se extiende a los sistemas acuáticos. La nutria gigante (o Pteronura brasiliensis), esta catalogada como especie en peligro y es es uno de los grandes depredadores de los ecosistemas de agua dulce de la Amazonía y el Orinoco. Su supervivencia depende de ríos, caños, lagunas, humedales y bosques inundables, además, necesita vegetación en las orillas para refugiarse y construir sus madrigueras, además de aguas saludables y suficientes peces para alimentarse.
La deforestación también la golpea cuando elimina la vegetación ribereña, favorece la erosión y aumenta la sedimentación de los cuerpos de agua, arruinando sus zonas de madriguera y reduciendo las poblaciones de peces de las que se alimenta.
A este escenario se suma la minería ilegal, que puede incorporar mercurio a los ríos, un metal pesado contaminante que se acumula en los organismos a lo largo de la cadena alimentaria y representa una amenaza para las especies que, como la nutria gigante, ocupan los niveles superiores de esa cadena.
Para Greenpeace, este caso evidencia que el bosque amazónico no termina en la orilla de un río, sino que hace parte de un mismo sistema junto con el agua.

El águila arpía y la pérdida de su hogar en árboles gigantes
En las copas del bosque habita otra de las grandes especies de la Amazonía: el águila arpía (Harpia harpyja), considerada el mayor depredador del dosel de los bosques neotropicales. Esta especie necesita extensiones amplias de bosque continuo y árboles emergentes que le permitan construir sus nidos, ubicados generalmente entre los 20 y los 40 metros de altura.
La pérdida y fragmentación de esos bosques, asociada entre otras causas a la expansión de la frontera agropecuaria, pone en riesgo los espacios que requiere para sobrevivir y reproducirse.
Su baja tasa reproductiva hace que cada pérdida tenga un peso mayor, pues las águilas arpías ponen pocos huevos y, por lo general, solo uno de los polluelos logra sobrevivir. Por eso, según explica Greenpeace, la desaparición de un solo árbol de gran tamaño puede tener consecuencias catastróficas para la dinámica poblacional de la especie, que depende de esos gigantes del bosque para reproducirse.

El llamado de Greenpeace
Laura Caicedo, coordinadora de Campañas de Greenpeace Colombia, señaló que la biodiversidad no está separada de las decisiones que se toman sobre el territorio. "Cada hectárea de bosque que se transforma puede significar la pérdida de alimento, refugio, corredores y lugares de reproducción para especies que cumplen funciones esenciales dentro de los ecosistemas", afirmó, y agregó que proteger la Amazonía exige conocer lo que ocurre con sus bosques, detener su transformación y evitar que las actividades productivas sigan avanzando sobre ellos.
Con este llamado, Greenpeace insistió en que proteger la Amazonía va más allá de cuidar sus árboles: implica preservar las relaciones que sostienen la vida en la región, desde los depredadores que regulan los ecosistemas hasta los ríos que conectan territorios y los árboles que sirven de hogar a especies como estas tres. Según Greenpeace, conservar la selva amazónica requiere conocer el origen de lo que se produce, fortalecer la protección de los bosques y frenar la expansión de actividades como la ganadería sobre ecosistemas que aún permanecen en pie.