18 agosto, 2026 A Motor Telemedellín

Ford Modelo A: la joya de 1931 que aún rueda en Colombia

Noticia por: Carlos Espinosa
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El Ford Modelo A, presentado como sucesor del icónico Modelo T, marcó un hito en la historia automotriz estadounidense al ofrecer mejoras significativas en diseño y comodidad. Aunque su producción fue menor, este vehículo de 1931, que se conserva en Colombia, destaca por su innovador parabrisas ajustable y el peculiar "portasuegras", un asiento exterior para pasajeros. A 95 años de su fabricación, el Modelo A sigue siendo un símbolo de la evolución automotriz y la influencia de Ford en la movilidad global.
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Hablar del Ford Modelo A es hablar de uno de los vehículos que marcaron un momento fundamental en la historia de la motorización norteamericana. Este automóvil llegó para reemplazar al legendario Ford Modelo T y representó un importante salto en diseño, comodidad y tecnología para la época.

En Colombia todavía se conservan ejemplares que permiten apreciar de cerca cómo eran los vehículos que circulaban por las carreteras durante las primeras décadas del siglo XX.

El sucesor del legendario Ford Modelo T

El Ford Modelo T estuvo en producción entre 1908 y 1927 y alcanzó una cifra cercana a los 15 millones de unidades fabricadas. Su éxito convirtió a Ford en una de las marcas más importantes de la industria automotriz mundial.

Sin embargo, después de casi dos décadas de producción, el Modelo T comenzaba a quedarse atrás frente a las nuevas necesidades del mercado.

Por esta razón, Henry Ford y su equipo de diseñadores desarrollaron un nuevo automóvil. El resultado fue el Ford Modelo A, presentado como el sucesor del vehículo que había transformado la movilidad en Estados Unidos.

El cambio fue tan importante que Ford decidió volver a utilizar la letra A para identificar el nuevo modelo.

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Un carro más cómodo y moderno

Aunque el Ford Modelo A conservaba varios elementos característicos de los automóviles de la época, incorporó mejoras que lo hicieron mucho más cómodo y refinado que su antecesor.

Entre sus características exteriores se encuentran las farolas ubicadas por fuera de la carrocería, los guardafangos separados y los tradicionales rines de radios acompañados por llantas delgadas.

Pero uno de los aspectos más llamativos estaba en su interior y en las soluciones que Ford encontró para mejorar la experiencia de los pasajeros.

El vehículo contaba con un parabrisas ajustable que permitía modificar la entrada de aire al habitáculo. En una época en la que los automóviles no contaban con sistemas de aire acondicionado, esta solución ayudaba a refrescar a quienes viajaban en el vehículo.

El curioso “portasuegras”

El ejemplar conservado en Colombia corresponde a una carrocería tipo coupé, una de las diferentes configuraciones disponibles para el Ford Modelo A.

Esta versión tenía una particularidad que todavía llama la atención: un asiento ubicado en la parte exterior trasera del vehículo.

Popularmente conocido en Colombia como “portasuegras”, este espacio permitía transportar pasajeros adicionales fuera de la cabina principal.

Esta configuración, conocida como rumble seat, era utilizada especialmente por personas que necesitaban desplazarse por las carreteras de la época, entre ellas vendedores y profesionales como médicos.

Un Ford que fue protagonista mundial

El Modelo A tuvo una enorme importancia para Ford durante los primeros años de la década de 1930. Aunque su producción fue mucho menor que la del Modelo T, el vehículo tuvo un papel fundamental en la renovación de la marca.

Durante aquella época, Ford era una de las compañías automotrices más importantes del mundo. La presencia de sus vehículos se extendió por numerosos países y Colombia también recibió unidades del Modelo A en diferentes tipos de carrocería.

El ejemplar de 1931 que se conserva en el país permite observar detalles de una época en la que la industria automotriz estaba experimentando una transformación acelerada.

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95 años de historia automotriz

Este Ford Modelo A de 1931 es un testimonio de cómo eran los automóviles hace casi un siglo.

Sus detalles de diseño, la carrocería, los acabados interiores, el parabrisas ajustable y el particular asiento exterior permiten entender la evolución que experimentó el automóvil durante las primeras décadas del siglo XX.

A 95 años de su fabricación, esta pieza continúa despertando admiración entre los amantes de los carros clásicos y sirve como un recordatorio de la importancia que tuvo Ford en la historia de la movilidad.

Más que un automóvil antiguo, este Ford Modelo A representa una parte de la historia de la industria automotriz que también llegó a las carreteras colombianas.

Ford Modelo A: la joya de 1931 que aún rueda en Colombia