21 agosto, 2026 Antioquia

Sin dejar sus raíces: dos mujeres indígenas encuentran en el Ejército una forma de servir a Colombia

Noticia por: Valentina Colorado
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Dos jóvenes indígenas, Pushaina y Domicó, han decidido servir a Colombia a través del Ejército Nacional, dejando atrás sus comunidades en La Guajira y Apartadó. Pushaina, quien viajó 18 horas para unirse a la Cuarta Brigada, busca ayudar a su familia y sueña con estudiar enfermería para beneficiar a su comunidad. Por su parte, Domicó aspira a convertirse en guarda de seguridad y resaltar la fortaleza de las mujeres indígenas. Ambas han aprendido español y se han adaptado a la vida militar, convirtiéndose en las primeras mujeres indígenas en prestar servicio en esta unidad.
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Dos jóvenes indígenas, dos territorios y una misma decisión: servir a Colombia desde el Ejército Nacional. Pushaina llegó desde La Guajira después de 18 horas de viaje; Domicó dejó el resguardo indígena Las Playas, en Apartadó. Para ambas, llegar hasta la Cuarta Brigada significó alejarse de sus comunidades y adaptarse a una vida completamente diferente. 

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La historia de Pushaina también es la de una hija que, aun estando lejos, encontró en este uniforme una manera de seguir ayudando a su familia.

 “Porque yo sé cómo se ha esforzado mi mamá trabajando para darme la comida, todo el estudio, entonces yo dije voy y así ayudo a mi mamá, después de todo lo que ha hecho por mí entonces yo le mando a mi mamá, cuando me paguen, yo le mando”, contó Adelaida Pusahina, soldado de la Cuarta Brigada.

En La Guajira quedaron sus padres y sus siete hermanos, a quienes extraña cada día. Aprendió español, dejó temporalmente sus vestidos, sus dietas y algunas de sus costumbres. Sueña con que a su comunidad llegue el agua y con estudiar enfermería para ayudar a los niños guajiros. 

“Me gustaría porque cuando uno se enferma allá en la comunidad toca ir con urgencia, entonces si hay enfermeras en la comunidad obviamente va a apoyar a su familia”, manifestó.

Domicó, en cambio, llegó con otro sueño: convertirse en guarda de seguridad para ayudar a su familia y construir su propio futuro.

“Fue mi sueño, o sea yo amaba la verdad desde niña amaba la verdad era como muy fantástico y el portar el uniforme así y pues también era mi sueño ir hasta aquí eso fue lo que me motivó para ir aquí mostrar lo valiente es que somos las mujeres, también no mostrar que somos tan débil”, dijo Dineira Domicó, soldado de la Cuarta Brigada.

Lleva seis meses sin ver a su mamá, y tendrá que esperar hasta el próximo año para encontrarse con ella. 

“La verdad sí, me ha tocado duro la verdad y aceptar que estando aquí uno se extraña la mamá de uno, pero la verdad uno tiene que seguir adelante”, agregó.

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Dos historias que comenzaron muy lejos de Medellín y que hoy coinciden bajo el mismo uniforme. Son mujeres de pocas palabras, pero sus raíces indígenas hablan por ellas. 

Aprendieron un nuevo idioma y se adaptaron a la disciplina militar dejando a un lado las tradiciones que por 19 años las acompañaron. Son las primeras mujeres indígenas en prestar servicio en este lugar. 

Domicó habla emberá, Pushaina wayuunaiki y cuando expresan en sus propias lenguas lo que significa estar aquí, dejan claro que aman servir a Colombia y aman el Ejército Nacional.

Sin dejar sus raíces: dos mujeres indígenas encuentran en el Ejército una forma de servir a Colombia