Tras cinco días de reuniones previas e inicio del empalme entre los gobiernos entrante y saliente, la postura del presidente Gustavo Petro de no reconocer la legitimidad del presidente electo Abelardo de la Espriella enciende una nueva polémica en busca de poner entredicho el orden constitucional.
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Uno de los primeros en reaccionar fue el alcalde Federico Gutiérrez en sus redes sociales.
“Petro pasa a la historia de Colombia, dando un golpe de Estado. Resultó ser un golpista. No se los permitiremos”.
Desde la contraloría, Carlos Silgado declaró que no es momento de cuestionamientos ni de enfrentamientos, sino de cerrar la institucionalidad frente a una transición tranquila.
Algunos juristas ya habían advertido la tensión que se viviría en el empalme.
“Esta sería la transición más dura que se viviera en la democracia colombiana, pero es que la democracia colombiana se ve muy afectada en el propio concepto de democracia si el presidente de la república primero dice no aceptar, después dice que acepta los resultados y luego empieza a buscar excusas para desconocer lo que él mismo dijo”, manifestó Andrés Úsuga, abogado constitucionalista.
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Uno de los exministros de Gustavo Petro, Alejandro Gaviria, también cuestionó la postura del actual mandatario.
“Petro no puede seguir subvirtiendo el orden legal de manera impune”.
Penalistas también advierten sobre el riesgo que enfrenta la democracia.
La Contraloría de la República anunció que este miércoles instalará una mesa técnica con el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo.