El 28 de agosto de 1993, cinco adolescentes con trajes de colores llegaron a la televisión estadounidense y dieron inicio a una de las franquicias infantiles más recordadas de los años 90.
“¡Es hora de transformarse!” fue durante años una de las frases que millones de niños esperaban escuchar frente al televisor. Este 28 de agosto se cumplen 33 años del estreno de Mighty Morphin Power Rangers, la serie que presentó al mundo a Jason, Kimberly, Billy, Trini y Zack, un grupo de jóvenes que se convertían en superhéroes para enfrentar a diferentes amenazas.
Lo que comenzó como una producción infantil terminó convirtiéndose en un fenómeno internacional que trascendió la televisión y llegó a los juguetes, videojuegos, cómics, cine y todo tipo de productos.
Una idea japonesa que conquistó a Occidente
Aunque los Power Rangers se convirtieron en un fenómeno estadounidense, sus raíces están en Japón.
La serie fue construida a partir de material de la franquicia japonesa Super Sentai, especialmente de Kyōryū Sentai Zyuranger. Para la versión estadounidense se combinaron escenas de acción provenientes de la producción japonesa con nuevas secuencias grabadas con actores occidentales.
La fórmula mezclaba adolescentes, artes marciales, monstruos, robots gigantes y una historia sencilla de héroes enfrentándose al mal. El resultado fue algo diferente a buena parte de la televisión infantil de aquella época.
Y el público respondió rápidamente.

De serie infantil a fenómeno mundial
El impacto fue casi inmediato. Apenas unas semanas después de su estreno, Mighty Morphin Power Rangers ya se había convertido en una de las series infantiles más vistas de Estados Unidos. Para diciembre de 1993, la producción ya había sido vendida a 72 países.
La popularidad también se trasladó a las tiendas.
Las figuras de acción, los vehículos y los famosos Zords comenzaron a desaparecer rápidamente de los estantes. La fiebre por los juguetes llegó a tal punto que algunos establecimientos tuvieron dificultades para mantenerlos disponibles durante la temporada navideña de 1993.
Los niños no solo querían ver a los Rangers en televisión: querían tenerlos en casa, jugar a convertirse en ellos y recrear sus batallas.






Cinco colores que se quedaron en la memoria
Parte del éxito estuvo en la facilidad con la que cada personaje podía ser identificado.
El Ranger Rojo, el Azul, el Negro, el Amarillo y el Rosa tenían personalidades diferentes y representaban una especie de equipo en el que cada integrante cumplía una función.
A ellos se sumaban personajes que se volvieron indispensables para la historia, como Zordon, Alpha 5 y los villanos Rita Repulsa y Lord Zedd.
Y, por supuesto, estaban los robots gigantes: los Dinozords, que terminaron dando paso al icónico Megazord.
La combinación de estos elementos hizo que la serie tuviera una identidad visual muy fácil de reconocer, incluso para quienes no seguían todos sus episodios.
El fenómeno también llegó al cine
El éxito televisivo era tan grande que era cuestión de tiempo para que los Power Rangers llegaran a la pantalla grande.
En 1995 se estrenó Mighty Morphin Power Rangers: The Movie, una película que llevó a los protagonistas a una aventura con nuevos trajes, escenarios y efectos especiales. La producción recaudó más de 66 millones de dólares en todo el mundo y encontró un público especialmente entusiasta en países de Latinoamérica y España.
Para entonces, los Power Rangers ya no eran solamente una serie infantil: eran una marca reconocida internacionalmente.
Una franquicia que sobrevivió a los años 90
Lo más llamativo del fenómeno es que no terminó cuando terminó la serie original.
Después de Mighty Morphin Power Rangers llegaron nuevas generaciones de Rangers, nuevos equipos, villanos, historias y adaptaciones. La franquicia se expandió durante décadas hacia películas, videojuegos, cómics, novelas y productos de colección.
Incluso 30 años después de su estreno, la producción original seguía siendo suficientemente importante para generar un reencuentro especial. En 2023, Netflix estrenó Mighty Morphin Power Rangers: Once & Always, como celebración de las tres décadas de la serie.

33 años después, el recuerdo sigue vivo
Para quienes crecieron en los años 90, los Power Rangers representan mucho más que una serie de televisión.
Son el recuerdo de llegar del colegio y encender el televisor, de escoger un color para jugar con los amigos, de imaginar que una bicicleta podía convertirse en un vehículo de combate y de repetir una y otra vez aquello de “¡Es hora de transformarse!”.
Tres décadas después, los trajes de colores, los Zords y el Megazord siguen formando parte de la memoria de una generación que vio cómo cinco adolescentes convertidos en héroes pasaron de la pantalla a convertirse en un fenómeno mundial.
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