Tras 17 años de búsqueda, una madre recibió los restos de su hijo, quien desapareció en medio del conflicto armado. Gracias al trabajo de la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas, fue posible identificar y entregar los restos de Nevardo de Jesús Escudero, un reconocido tatuador en Urabá.
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En Mutatá, su madre, Alba Rodríguez, conservó intacto el recuerdo de su hijo. La última vez que supo de él fue el 12 de julio de 2009, cuando la llamó desde un teléfono desconocido para pedirle una recarga. Desde ese momento, su paradero se convirtió en un misterio.
En municipios como Chigorodó, Apartadó, Mutatá y Dabeiba, Nevardo era ampliamente conocido.
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Pasaron 17 años hasta que, el 17 de julio de 2025, en el cementerio Nuestra Señora de las Misericordias de Caucasia, un equipo de la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas halló su cuerpo en una de las bóvedas.
Nevardo hace parte de los 26 cuerpos esqueletizados encontrados en ese cementerio. Su madre recibió los restos, poniendo fin a una larga espera.