En el Congreso de Colombia se radican cientos de proyectos de ley cada año, a veces menos del 1% culmina exitosamente su trámite en las cuatro comisiones y plenarias.
¿Y si los congresistas antioqueños solamente se preocupan por los proyectos que benefician a su región? ¿Y si pasa lo mismo en Arauca? En Noticias Telemedellín, reunimos dos voces, justamente de esos dos departamentos, para entender qué se puede lograr desde la suma de voluntades.
En Colombia, las regiones compiten por recursos, obras y programas, y en el Congreso de la República se define buena parte del futuro de las regiones.
Una de las claves del trabajo legislativo es que los congresistas de distintos departamentos logren actuar de manera articulada en el Senado y en la Cámara de Representantes, para impulsar proyectos que muchas veces no están entre las prioridades del Gobierno nacional, pero que sí resultan urgentes para sus territorios.
Aunque el gobierno central define gran parte del presupuesto, la unión de bancadas regionales puede ser una herramienta determinante para gestionar soluciones concretas. Cuando congresistas de diferentes partidos y departamentos se organizan en torno a intereses comunes como conectividad vial, fortalecimiento del sistema hospitalario, apoyo al agro o la inversión para universidades públicas, posibilitan proyectos reales, con recursos y cronogramas definidos.
La articulación regional en el Congreso no es un asunto menor, piénselo bajo esta óptica: es una forma de equilibrar el poder, descentralizar decisiones y asegurar que las inversiones lleguen más allá de los centros políticos tradicionales.
Problemáticas territoriales como el deterioro de carreteras secundarias, la falta de acueductos rurales y el abandono de vías férreas, pocas veces ocupan el primer lugar en la agenda nacional, pero para millones de personas son asuntos prioritarios. Cuando senadores y representantes suman voluntades, potencian la competitividad de las regiones y cierran brechas en términos de productividad.
Muchas de las grandes transformaciones que necesitan las regiones no nacen en el gobierno central: nacen en la capacidad del congreso de ponerlas sobre la mesa y convertirlas en realidad.
Así es el trabajo de los congresistas que deben unirse para priorizar proyectos en sus propias regiones
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