Esta es la historia de Canela, una cachorrita de tan solo dos meses que fue lanzada a la basura en San Pedro de los Milagros por sus antiguos dueños. Iba a ser aplastada por la máquina compactadora de residuos y del miedo comenzó a llorar.
De inmediato, los funcionarios detuvieron la máquina y se dieron cuenta de la presencia de la cachorrita.
“Haciendo la recolección en zona rural en la canasta de monte redondo estábamos echando los residuos al compactador, cuando escuchamos el ruido y era Canela dentro de un costal”, narró Julián Aguilar, operario de la Empresa Interaseo.
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La cachorrita Canela fue rescatada a tiempo. Su mirada asustada y la crudeza de haber sido desechada como basura conmovieron a quienes la encontraron. La indignación por el abandono se transformó en compasión y, sin dudarlo, decidieron adoptarla y darle un nombre que hoy representa su nueva oportunidad de vida.
“La llevamos a la oficina, le dimos agua, comida y con mi mujer decidimos adoptarla y ponerle el nombre de Canela”, añadió Julián Aguilar.
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Hoy, Canela ya no conoce el frío de la basura ni el ruido de una máquina a punto de aplastarla. Su historia, que comenzó entre el abandono y el miedo, hoy se transforma en un hogar, en cuidado y en amor. Un recordatorio de que incluso en medio de la crueldad, todavía existen manos que salvan y corazones que adoptan.
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