Mónica perdió la visión cuando tenía 15 años a causa de la violencia en Medellín. Su sueño era ser maestra y aunque en un principio creyó que era imposible, en el 2012 se graduó de licenciatura en lenguas extranjeras en la Universidad de Antioquia.
Mónica ya tiene 39 años y ahora enfrenta otro desafío, pero esta vez acorde a lo que siempre soñó: Es docente de inglés en el Cepar, un lugar donde las personas en condiciones de vulnerabilidad culminan sus estudios.
Aunque para muchos parezca difícil, Mónica logra controlar a su grupo de estudiantes y solo pide ayuda para que alguno de sus compañeros vigile sus exámenes.
Y es que en el Cepar además de Mónica trabajan otros maestros en situación de discapacidad que se convierten en un ejemplo de inclusión y superación en la ciudad.