Se levantó el paro armado que se mantenía en el Chocó por parte del ELN. La decisión, que se da tras varios días de restricciones y amenazas en el territorio, ha generado reacciones en la población, que aún se encuentra sumida en el temor y la incertidumbre.
A pesar del fin del paro, la situación en municipios como Istmina y Tadó sigue siendo crítica. El desabastecimiento de alimentos y el alto costo de los productos básicos han agravado las condiciones de vida de las familias, que luchan por conseguir lo necesario para sobrevivir.
Las comunidades siguen exigiendo presencia del gobierno para garantizar su seguridad y recuperar la normalidad.
Líderes sociales han manifestado su preocupación por el impacto que dejó el paro en la economía local y por el riesgo de que hechos similares se repitan. Los tres días de miedo y zozobra fueron provocados por el ELN.
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