Carlos Mario es uno de los 400 colombófilos que hay en Colombia, las reproduce, educa y cuida en un rincón del barrio El Velódromo en el Occidente de Medellín, por estos días de cuarentena, está convencido que son aliadas para recibir mensajes de familiares y amigos en confinamiento.
Tiene más de 120 palomas mensajeras, aclara que no son para llevar mensajes sino para recibirlos, tienen autonomía de vuelo hasta de ocho horas que alcanzarían a cruzar hasta La Guajira, por ejemplo. En esta pandemia, no compiten, pero podrían convertirse en las compañeras ideales para sobre pasar el encierro obligatorio por el coronavirus.
Para la postpandemia, Carlos Mario, prepara un show con sus palomas para entretener eventos sociales como matrimonios.
Para combatir los estragos del confinamiento, Carlos las deja volar y espera paciente que pase el virus y sus palomas regresen al nido.