En su adolescencia, Andrea Colorado Murillo perdió el 80 por ciento de su visión debido a una convulsión y desde ese momento, su familia se convirtió en su bastón más importante para conseguir sus sueños. Andrea acaba de obtener su título profesional, pero no lo hizo sola: su padre se graduó con ella. Esta es la historia:
El 20 de noviembre de 2016, a los 14 años y como consecuencia de una convulsión, Andrea quedó solo con el 20 por ciento de su capacidad visual, desde ahí comenzó un camino lleno de retos, pero también de sueños, uno de los más grandes era convertirse en profesional. En su etapa universitaria, su padre, Jhon Colorado, la transportaba en cada uno de los trayectos desde y hacia la universidad, además, él esperaba los cambios de clase para guiarla entre los bloques, pues ella no reconocía muy bien el campus.
Jhon se convirtió en los ojos, la luz y el horizonte de Andrea, mientras ella se adaptaba a leer en Braille y a escribir con marcador en cuadernos grandes. En las largas jornadas de estudio trasnocharon y madrugaron juntos y, por supuesto, lograron la meta juntos: en la ceremonia de graduación de esta joven, su padre estuvo vestido también con toga y birrete para recibir el título, Andrea se convirtió en psicóloga de la Universidad Pontificia Bolivariana sede Medellín.
Esta es una historia de amor y sueños compartidos que nos recuerda que con el apoyo de la familia y la fuerza del corazón, no hay barreras imposibles de atravesar, ni metas inalzcanzables.
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