Con la maleza hasta con medio metro de altura y 3.000 celdas vacías, estaban los parqueaderos aledaños al aeropuerto luego del cierre de los vuelos comerciales hace 6 meses. Hoy, con la reactivación del sector aeronáutico, hay esperanza en los propietarios de los parqueaderos.
La crisis económica por la pandemia también afectó el precio de las celdas.
Y como la reactivación ha sido lenta, y para mantenerse en pie y no cerrar el espacio y seguir generando empleos, algunos se reinventaron con más servicios adicionales para los viajeros, como un hotel para mascotas, una forma de recibir más ingresos.
Esperan que con el inicio de la segunda fase de vuelos internacionales en octubre, vaya aumentando la ocupación en estos lotes con cerca de 100.000 metros cuadrados.