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La argentina Jazmín López desconcierta en Venecia con su conceptual "Leones"

Venecia (Italia), 3 sep (EFE).- La joven cineasta argentina Jazmín López presentó en el 69 Festival Internacional de Cine de Venecia su ópera prima "Leones", una película que ha generado desconcierto entre el público de "la Mostra" a través de un muy marcado uso de lo conceptual y lo simbólico.

La cinta, producción de Argentina, Francia y Holanda, participa en el certamen cinematográfico italiano dentro de la sección paralela "Horizontes", que cuenta con sus propios premios y donde ya el año pasado el argentino Mauro Andrizzi se llevó el galardón al Mejor Mediometraje por "Accidentes gloriosos".

La obra de López, una arriesgada propuesta que parece en muchas ocasiones más cercana al documental de naturaleza que a la ficción cinematográfica, recibió durante la primera proyección en "la Mostra" una más que fría acogida por parte de público, crítica y trabajadores de la industria del cine.

"Nunca fue una película para el espectador, para un público masivo. Insisto en que fue una composición audiovisual que fuimos haciendo. Jamás hubo especulación con respecto a la audiencia o al público", afirmó la joven cineasta durante la rueda de prensa de presentación en Venecia.

"El lenguaje que hay es el lenguaje cinematográfico. Traté de hacer una composición audiovisual y no una historia donde se cuente de modo narrativo, sino con imágenes y sonidos. Hay mucha más información en cada encuadre, que con los personajes", agregó.

"Leones" sirve en bandeja al espectador una historia de escaso diálogo y mucha fotografía que cuenta con solo cinco personajes, los integrantes de una especie de jauría humana zombi a los que dan vida los jóvenes actores Julia Volpato, Pablo Sigal, Macarena del Corro, Diego Vegezzi y Tomás Mackinlay.

Los cinco protagonistas de esta película, que trabaja con la técnica del plano-secuencia, deambulan por el bosque sin un rumbo fijo, inmersos en sus juegos de palabras y envueltos por un halo de misterio que los sitúa a caballo entre la vida y la muerte, entre el realismo y el surrealismo.

"Era una mezcla contradictoria entre búsqueda de espontaneidad y un movimiento específico. Sabíamos que teníamos que capturar ciertos gestos, objetos, movimientos y diálogos. Lo que hacíamos era ir llegando a una especie de postas que nos marcamos. Y lo que pasaba entre medias, era lo que le daba la naturalidad", comentó López sobre la técnica de trabajo utilizada con los actores.

La joven cineasta, que durante la comparecencia a los medios en Venecia dio cuenta de la larga lista de símbolos y conceptos que ha querido introducir en la menos de hora y media que dura el filme, explicó además que dentro de la trama circula el asunto de la muerte.

"La película es en memoria de gente que está muerta. Todos los que están ahí son personajes que me han inspirado mucho para hacer esta película, pero son personas que se suicidaron. Para mí esta película es un poco también sobre la posibilidad de decidir la muerte propia, a pesar de que es un accidente lo que ellos tienen", incidió.

"Siempre traté de evitar la pornografía de la imagen -añadió-. Creo que siempre muestra más de lo que debería. No hay sutileza. La cámara es una narración que aparenta saber más de lo que saben los personajes. Esta cámara está viva y reflexiona a través de lo que está pasando".

Es precisamente ese "metalenguaje" que López asegura que queda ajeno a los protagonistas de la película el que va dejando pistas al espectador a medida que avanza la cinta para la reconstrucción de toda la historia, en la que no faltan ciertos elementos propios del realismo mágico literario.

"Estaba interesada en hacer un cine más fantástico que el cine argentino, que, incluso el que me gusta, tiende a ser un poco naturalista", dijo López, quien negó que nunca trabajara para este proyecto con la idea de aportar también elementos del documental.

El coste de esta película, producida por Benjamín Domenech y Santiago Gallelli, es de 400.000 euros (unos 502.000 dólares) y para su financiación el equipo buscó primero fondos en el extranjero para después solicitar ayudas públicas en Argentina.