Medellín es uno de los lugares del tango por excelencia, lugar en el que convergen múltiples eventos tales como el reciente Festival Internacional de Tango de Medellín o personalidades del mundo artístico como El Caballero Gaucho.
Debido a que es cuna de artistas y centro predilecto para los tanguistas, Medellín es también reconocida por estar repleta de lugares culturales que contiene la historia de la ciudad, lugares como el Homero Manzi, uno de los rincones del tango más emblemáticos, que lleva desde 1987 impartiendo historia y arte mediante este ritmo.
En Crónicas de Ciudad, le contamos la historia de la esquina cultural oculta en el centro de la ciudad.
Casi 38 años de historia
La historia de la Casa Cultural Homero Manzi comienza en 1987 y nació de la pasión por el tango que sentía Orlando Loaiza y Javier Ocampo, quienes formaron los cimientos de esta esquina que ha sido testigo del desarrollo de la ciudad y de las generaciones antiguas y nuevas que han encontrado en el tango un motivo de reunión.
Orlando Loaiza, cofundador del Homero Manzi, aseguró que la perseverancia en el proyecto y el gusto de los paisas por el tango es lo que ha permitido que dicho negocio esté cerca de cumplir cuatro décadas:
“Empezamos en el 1987 con cuatro mesitas, pequeñas, poco a poco lo fuimos ampliando, poco a poco fue llegando mucha gente que nos obligó a tener que ampliarlo. Y siempre hemos trabajado con el tango, y hemos tenido ya como tres generaciones de clientela. La primera, ya viejitos, ya otros se murieron. Llego la otra generación, también ya están muy veteranos. Y ahora hay una generación joven. El tango ha tenido mucha fuerza”.
Las paredes del negocio, ubicado en la calle 48 # 41-3, en la comuna de La Candelaria, pleno centro de Medellín, están adornadas de los máximos exponentes del tango, como el “morocho”, Carlos Gardel, y como no, a quien le debe el nombre este centro cultural, al compositor, poeta y periodista argentino Homero Manzi, quien murió de cáncer a los 41 años en la cúspide de su carrera y fue el creador de canciones como Barrio de tango, Milonga Sentimental, Romance de Barrio, Malena, entre otros; las cuales le dan un toque único que devuelve a sus visitantes a las épocas de antes, esas de finales del siglo XX, donde tomarse un trago acompañado de un buen tango era plan de cada fin de semana.
Su cofundador menciona que el gusto de los paisas por el tango surgió de la muerte de Carlos Gardel en la ciudad de la eterna primavera el 24 de junio de 1935, producto de un accidente aéreo.
“El tango pegó en Medellín, por la muerte de Gardel. De ahí para acá, el tango pegó en Medellín. Había muchos negocios de tango en la ciudad, había más de 40 negocios de tango. El sector de San Antonio, ahora, en la estación de San Antonio, todo ese sector era de tango”, mencionó Orlando.
Su decoración, un verdadero museo
Su estética es la fiel copia de la historia del tango, con cuadros que retractan a grandes bailarines, cantantes, compositores, orquestas y frases que destacan esta esquina de la ciudad, de cualquier otra. Orlando comenta que en este centro cultural solo se escucha y respira tango, que a pesar de que las épocas hayan cambiado y que se haya pasado de los casetes al YouTube, la esencia del Homero Manzi sigue siendo la misma, un lugar de encuentro donde los amantes del tango reviven esas épocas de oro por medio de esas grandes canciones que nos dejaron las leyendas argentinas, y como no, también latinoamericanas.
“Poco a poco se fueron recolectando, muchos se trajeron de la Argentina, por ejemplo este cuadro de Homero Manzi, parejas de baile, también de la Argentina, y muchos más los compramos poco a poco”, aseguró el cofundador sobre los objetos que adornan el lugar.
Un lugar de generación en generación
Según Orlando, al menos tres generaciones han pasado por este ‘templo del tango’ como él lo denomina, donde abuelos, padres e hijos han podido degustar de un buen tango acompañado de una gran apuesta escénica, pues en el Homero Manzi, el tango se vive de otra manera.
Desde presentaciones de baile hasta reconocidos cantantes han acompañado a este centro cultural en cada fin de semana, dándole a sus visitantes un espectáculo digno de admirar.
“Los eventos culturales los hacemos semanalmente, viernes y sábado. Viernes traemos un cantante, sábado traemos un bailarín, o una pareja de bailarines, o varios bailarines y cantantes. Yo creo que todos los cantantes de aquí en Medellín han venido a cantar acá”.
Un lugar que se mantiene intacto en el tiempo
Homero Manzi, sigue siendo de esos pocos lugares que aún conservan la historia de la ciudad y nos recuerdan la belleza artística que habita en las calles de la capital, donde su preservación, sigue siendo una prioridad, para seguir llevando ese legando de cultura a más generaciones.
“Aquí han venido muchos personajes como cantantes, deportistas, actores, de cantidades de gente que yo he conocido acá”, expresó Orlando.
Este centro cultural ha sido testigo de la industrialización de la ciudad, pues ha visto pasar la construcción del Tranvía de Ayacucho y las obras en la calle Pichincha, pero también, ha una generación que se niega a que el tango desaparezca, y que lucha por la conservación de lugares históricos y conmemorativos como lo es el Homero Manzi, un verdadero templo del tango.
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