Al subir la última pendiente para llegar a la calle principal de San Sebastián de Palmitas, la fachada que más se asoma es la de una colorida y pequeña tienda, que es el negocio de la familia Montoya hace más de 50 años.
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Es museo, porque la tienda no solo exhibe para vender, doña Edilma acomoda recuerdos para evocar al pasado y así entre cuadros, teléfonos, vasijas y productos antiguos, es capaz de sacar sonrisas a sus clientes.
Y es hogar porque más que clientes son familia, son los vecinos con los que creció y a los que vio crecer ellos surten el negocio no solo con ideas, más importante aún, con el cariño que le hace querer seguir abriendo todos los días.