Hay colombianos que aprendieron a conjugar la vida en un solo verbo: rebuscarse las cosas. Don Gustavo es uno de ellos. A sus 86 años, lleva consigo una historia de pujanza.
Durante buena parte de su vida fue administrador. Pero en 2020 el Covid-19 cambió las reglas y lo obligó a comenzar de cero.
Como buen abuelo antioqueño, don Gustavo sabe de todo, menos de quedarse quieto. Y cuando la vida le puso el desafío de empezar otra vez, decidió volver a estudiar. Fue entonces cuando encontró en las cremas y los bolis el sustento de sus días.
Don Gustavo recorría las calles de Belén con sus sabores, hasta que su nieta, Sara, siempre pendiente de él, le propuso un nuevo lugar, la ciclovía. Ese día publicó un video en redes sociales que hizo que todo el que pasara por ahí quisiera probar las 'Gustacremas'.
Y si se pregunta cuál es la fórmula secreta de estas cremas y bolis, no la va a encontrar escrita en ninguna receta. Está intacto en cada preparación el amor. Ese mismo que se esconde entre una crema de Oreo, de salpicón, de guanábana o de coco.
Y si un domingo pasa por enfrente de la Clínica Medellín en el Poblado, allí estará don Gustavo, esperándolo con una sonrisa. Porque a sus 86 años quiere seguir trabajando y no solo vendiendo cremas y bolis, sino regalando vida.
Las 'Gustacremas' de don Gustavo tienen una historia de berraquera y pujanza paisa
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