Punto a parte, merece en esta jornada electoral el expresidente Uribe. Si bien se puede decir que se quemó, analistas lo ven diferente.
Su posición en el lugar 25 en la lista al Senado por el Centro Democrático, que era cerrada, fue utilizada, según ellos, más como una estrategia para invitar en masa.
La decisión del expresidente y exsenador Álvaro Uribe Vélez de no encabezar la lista al Senado del partido Centro Democrático sería estratégica. Su lugar 25 en la lista cerrada fue al parecer una estrategia para que los simpatizantes de su partido votaran en masa… con la ilusión de que él pudiera llegar al Senado, pero siendo consciente de que difícilmente se iba a dar.
En las elecciones legislativas de 2018, Álvaro Uribe Vélez obtuvo más de 864 mil votos, convirtiéndose en uno de los senadores más votados en la historia reciente del país.
Precisamente por ese peso político, analistas consideran que su presencia directa en el tarjetón habría impulsado la votación del partido y atraído nuevos electores. Aun así, la colectividad defendió la lista cerrada como una estrategia de unidad interna.
No obstante, otros sectores destacan la habilidad estratégica del expresidente en la configuración del panorama electoral.
Una de las jugadas políticas más comentadas fue la consulta interna en la que participó la senadora Paloma Valencia, quien terminó imponiéndose con más de tres millones, 300 mil de votos, consolidando un liderazgo dentro del partido y proyectándose como una de las figuras más fuertes del uribismo.
Analistas explican decisión del expresidente Uribe para ubicarse último en la lista al Senado
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