Antes de los estadios, los uniformes y los entrenamientos formales, estuvo la calle. En el Podcast Fui Baby, David Montoya, exjugador profesional, regresa a sus orígenes y recuerda cómo el fútbol comenzó para él en las calles de su barrio, entre amigos, porterías improvisadas y partidos que parecían no tener fin.
Montoya cuenta con nostalgia y humor cómo muchas veces se escapaba de su casa para jugar fútbol a las ocho de la noche, aun cuando a las siete ya debía estar en pijama. Ese deseo irrefrenable de jugar fue la semilla de una carrera que más adelante lo llevaría al fútbol profesional.
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Hoy, lejos de las luces de la competencia, David Montoya se dedica a formar nuevas generaciones de futbolistas, con una visión clara: en el fútbol infantil, lo más importante no es ganar, sino disfrutar. En el podcast insiste en que el Festival Babyfútbol debe ser una experiencia feliz, un recuerdo positivo que acompañe a los niños toda la vida.
Montoya resalta que muchos talentos nacen en la calle, donde el juego es libre y creativo. Por eso, como formador, busca que los entrenamientos no le quiten esa esencia al fútbol. “Cuando el niño disfruta, aprende más”, asegura.
Su rol actual no es solo el de entrenador, sino el de guía. Entiende que cada niño vive el fútbol de manera distinta y que el acompañamiento emocional es tan importante como el técnico.
La historia de David Montoya es un homenaje al fútbol en su forma más pura: el que se juega por amor, el que se vive con alegría y el que, como en el Babyfútbol, deja huellas que duran toda la vida.