El conflicto en Briceño golpea la tranquilidad de unos 8.500 habitantes. Esta situación ha obligado a que los colegios suspendan clases, los concejales no sesionen, el alcalde tenga que salir del territorio por seguridad y sus habitantes hoy prefieran quedarse en sus casas a poder salir.
Wilmer Moreno, hasta el pasado 9 de abril, fue el personero del municipio de Briceño. Todo por la difícil situación de violencia tomó la decisión de renunciar.
Durante los dos años que estuvo al frente de este ministerio, evidenció distintas vulneraciones a los derechos humanos, solo el año pasado, en su oficina recibieron más de dos mil declaraciones de víctimas del conflicto armado.
Por temor a morir en medio de ese conflicto que lleva años, prefirió salir. Pero no solo es él, hoy el concejo municipal no sesiona por la misma razón que más de 163 personas se desplazaron al casco urbano, y por la misma que llevó al alcalde a salir del municipio y despachar desde Medellín.
Hay miedo, temor y nadie se atreve a ir más allá ante la amenaza constante de las disidencias y el clan del golfo.
Por las calles de Briceño reina el silencio, sus habitantes poco hablan de la guerra que libran en el territorio los actores armados.
Las actividades académicas están suspendidas, los docentes hoy temen ir a las veredas, otros han renunciado y las actividades del comercio se mantienen abiertas, pero con el miedo de que en cualquier momento la violencia vuelva a resonar en un territorio de 8.500 habitantes.
Por situación del conflicto armado en Briceño renunció el personero del municipio
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