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16 enero, 2026 Babyfútbol

Cabeza fría: clave para controlar la intensidad del juego en el fútbol

Noticia por: Noticias Telemedellín

La intensidad del fútbol puede ser tan desafiante como apasionante. En el fútbol formativo, donde los niños viven cada partido con emoción desbordada, aprender a tener cabeza fría o mantener la calma y gestionar las emociones es una habilidad fundamental para su desarrollo deportivo y personal. En el Babyfútbol 2026, este aprendizaje cobra aún más valor por la exigencia competitiva del torneo.

Para el director técnico Juan José Peláez, voz experta de la sección #LoDijoElProfe, el control emocional es un pilar del rendimiento. Un jugador que se deja dominar por la rabia, la frustración o la ansiedad pierde concentración y toma decisiones equivocadas dentro del campo. Por el contrario, quien aprende a tener cabeza fría, respirar, pensar y actuar con serenidad tiene más herramientas para resolver situaciones de juego complejas.

Una de las estrategias clave para manejar la intensidad es normalizar el error. Fallar un pase, perder una opción de gol o recibir una falta hace parte del juego. Cuando el entrenador transmite calma y confianza, el niño entiende que el error no es un castigo, sino una oportunidad para mejorar.

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Otra herramienta fundamental es el lenguaje positivo. Las indicaciones claras, los mensajes cortos y el refuerzo del esfuerzo ayudan a bajar la tensión durante el partido. Gritos excesivos, reclamos constantes o gestos de desesperación solo aumentan el nerviosismo del equipo.

El entorno también influye. Desde la tribuna, padres y acompañantes deben evitar presiones innecesarias. Comentarios agresivos o exigencias desmedidas elevan la carga emocional del niño y afectan su disfrute del juego. El aplauso oportuno y el ánimo constante fortalecen la confianza y favorecen el autocontrol.

En el fútbol infantil, mantener la calma no significa jugar sin pasión, sino aprender a canalizarla de manera inteligente. Como lo recuerda #LoDijoElProfe, un niño que controla sus emociones no solo juega mejor, también crece como persona. En el Babyfútbol, la cabeza fría también gana partidos y forma mejores seres humanos.

Cabeza fría: clave para controlar la intensidad del juego en el fútbol