En esta esquina de Palacé con Colombia, en el corazón del centro de Medellín, nos encontramos con Amparo, una vendedora ambulante, de 69 años, a quien, durante estos días, no le ha ido para nada bien.
En un día normal, sin restricciones, Amparo, quien vive de la venta de dulces y duerme en un inquilinato de Niquitao, puede ganar 20.000, como máximo, pero en un día con toque de queda de por medio, sin quien le compre, la realidad es otra.
Y es que las imágenes que captaron nuestras cámaras, además de desoladoras, hablan por sí solas…. y como Amparo son miles de personas más las que viven esta misma realidad.
Por eso, hoy, ellos, quienes no se oponen a ninguna de las medidas decretadas por la Gobernación - pues son conscientes de que son por nuestro bien - le hacen un llamado a la ciudadanía para que se cuide y recuerde que por unos pagan todos.
No olvide que la unión hace la fuerza, así que si usted ve a uno de estos luchadores que se rebuscan el pan de cada día en las calles, no dude en ayudarles.