Por cada árbol afectado en cualquier labor industrial o de construcción, la empresa responsable debe sembrar 3 más. Hoy el Valle de Aburrá tiene un alto déficit en este sentido, y las autoridades ambientales y el gremio de la construcción trabajan de la mano para encontrar una solución.
Según los índices de la Organización Mundial de la Salud, el Valle de Aburrá tiene un déficit de 700 mil árboles, y el espacio público urbano arborizado es de 4,5 metros cuadrados por persona cuando debería ser de 10.
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El tema se ha complicado porque las empresas que desean hacer la compensación no han encontrado espacios disponibles en los municipios.
En el Acuerdo Metropolitano de Espacios Públicos Verdes está contemplado la adquisición de predios para realizar está reposición. En el caso de Camacol por ejemplo, se contempla la siembra de 40 mil especies en la subregión.
También se propondrá a cerca de 3.000 unidades residenciales que permitan la siembra de entre 5 y 10 árboles en sus propiedades.