¿Necesidad o antojo? cómo guiar las decisiones de tus hijos
Noticia por: María José Rodríguez
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En una época en la que comprar está al alcance de un clic y los niños y adolescentes están constantemente expuestos a nuevos productos, enseñarles que no todo lo que quieren necesitan comprarlo se convierte en un reto para las familias.
En Tejiendo Hogares, Jackie Maya explicó cómo los padres pueden establecer límites frente a las solicitudes de sus hijos sin invalidar sus emociones y, al mismo tiempo, ayudarlos a desarrollar paciencia, responsabilidad y resiliencia.
Decir “no” también es una forma de educar. Para Jackie Maya, uno de los principales retos de la crianza actual está relacionado con la necesidad de diferenciar entre una necesidad, un deseo y un capricho.
Mientras las necesidades están relacionadas con aspectos fundamentales como la alimentación, el techo, el cuidado y el afecto, los deseos pueden estar relacionados con juguetes, ropa, dispositivos, dulces u otros productos que generan satisfacción, pero que no son indispensables y muchas veces los padres terminan diciendo que sí por cansancio, por evitar una pataleta o porque simplemente quieren ver felices a sus hijos. Sin embargo, poner límites de manera amorosa también es fundamental.

“Cuando tú le pones un límite a un niño, cuando le dices un no de manera asertiva, no lo traumatiza; antes lo que forma es resiliencia”, explicó Jackie.
Tres claves para manejar la cultura de “cómprame esto”
La profesional compartió tres estrategias que pueden aplicar las familias en situaciones cotidianas.
- Anticipar: antes de salir de casa es importante establecer acuerdos. Los padres pueden explicarles a sus hijos que irán al centro comercial, pero no necesariamente a comprar, o que podrán escoger solamente un producto.
- Conectar antes de corregir: cuando el niño se siente frustrado porque no puede obtener algo, es importante validar su emoción. Decirle “entiendo que estés triste porque querías ese juguete, pero hoy no lo vamos a comprar” permite reconocer lo que siente sin cambiar el límite.
- Enseñar a esperar: no todo tiene que suceder inmediatamente. Ahorrar, esperar al cumpleaños o establecer una fecha para comprar algo son alternativas que ayudan a desarrollar la capacidad de postergar la gratificación.
Cuando los hijos crecen, las manifestaciones de frustración pueden cambiar. En los niños puede aparecer una pataleta o un llanto, mientras que en los adolescentes puede convertirse en una mala cara, una respuesta incómoda o una actitud de molestia.
En estos casos, Jackie recomienda que los adultos no se enganchen emocionalmente ni cedan únicamente para evitar el malestar. La frustración es inevitable a lo largo de la vida y aprender a manejarla desde pequeños puede ayudar a desarrollar herramientas para enfrentar situaciones en las que las cosas no salen como se esperaba.Sin embargo, esto tampoco significa decirles que no a todo. El sano equilibrio también implica reconocer sus esfuerzos y, cuando las condiciones familiares lo permiten, concederles algunos gustos.

Por ejemplo, si un niño quiere un huevo Kinder, pero durante el mismo día ya ha recibido varias gratificaciones, como salir a comer o disfrutar de un helado, los padres pueden ayudarlo a diferenciar entre el deseo y la necesidad. En lugar de comprarle necesariamente aquello que está pidiendo, pueden ofrecerle una alternativa más sencilla. De esta manera, el niño comprende que sus padres pueden satisfacer su deseo de recibir un dulce, pero que eso no significa que siempre obtendrá exactamente el producto que quiere. La enseñanza está en comprender que no recibir todo lo que se desea no significa dejar de ser amado.
Los adultos también deben revisar sus propios hábitos de consumo. Los niños aprenden observando y, por eso, es importante que en casa también se hable sobre el valor del dinero, el ahorro, la espera y el consumo responsable. Además, es fundamental evitar que los padres se endeuden o comprometan la estabilidad económica del hogar únicamente para satisfacer los deseos de sus hijos.
“Si para satisfacer este deseo me estoy endeudando, estoy hipotecando la casa, ahí hay una alerta”, señaló Jackie.
La crianza no consiste en privar a los hijos de todo, sino en encontrar un equilibrio entre decir sí y no, enseñarles a valorar lo que tienen y permitirles experimentar pequeñas frustraciones que les ayuden a prepararse para la vida, porque el adulto es quien debe enseñar los límites: los niños todavía están aprendiendo a hacerlo por sí mismos.
¿Necesidad o antojo? cómo guiar las decisiones de tus hijos
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