En el pasado la laguna de Guarne del Parque Arví en Santa Elena se veía llena, pero hoy en su lugar luce como un terreno árido.
Las altas temperaturas y la escasez de lluvias por la llegada del fenómeno de El Niño, evaporó lo que era un espejo de agua ancestral y prehispánico construido por comunidades indígenas siglos atrás, incluso, exploradores datan de encontrarla en la década de 1890.
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Julián Alzate, director encargado del Parque Arví, contó: “Fue construida por los indígenas que habitan ese territorio, como una especie de reservorio de agua, con fines de observación astronómica. Es parte de ese territorio que tenemos dentro del polígono arqueológico”.
Este patrimonio arqueológico está rodeado de caminos ancestrales, ubicado al costado oriental de la reserva del Arví. La concentración artificial de agua, a través de las lluvias conducidas por conexiones de piedra, fue la una de las primeras herramientas de astronomía indígena en la que trataban de entender el cielo, las estrellas y los astros.
Hoy el lago se secó y sólo queda un terreno proporcional a una cancha de fútbol.
“Es resultado del proceso natural de evaporación, debido a las altas temperaturas que se están teniendo y a la ausencia ya prolongada de lluvias. ¿Cómo es el proceso de llenado de la laguna? A través de las escorrentías, hay unos canales construidos donde se recoge toda el agua cuando hay lluvia y desembocan a este punto de la laguna”, explicó Alzate.
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La recuperación del lago dependerá exclusivamente de las lluvias cuando se supere la temporada de sequía. El Parque Arví adelanta mesas técnicas para acciones que eviten mayores afectaciones en incendios e toda la reserva ecológica.
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