El terremoto del 10 de agosto dejó una profunda huella en Cali y en el Pacífico. El miedo, las pérdidas, las heridas y la ausencia de seres queridos marcaron a cientos de familias y recordaron, una vez más, lo frágil que puede ser la vida.
Otras noticias: Cali cierra la fase de búsqueda tras terremoto que dejó 150 personas fallecidas
Sin embargo, en medio de la tragedia también surgió una imagen que hoy representa la esperanza: cientos de manos dispuestas a ayudar.
Bomberos, rescatistas, personal médico, policías, voluntarios, vecinos, jóvenes, familias, camioneros y personas llegadas desde distintos lugares se unieron para atender la emergencia. Algunos buscaron entre los escombros; otros cargaron, curaron, cocinaron, transportaron agua, levantaron refugios y acompañaron a quienes enfrentaban el miedo.
El mensaje central del emotivo video difundido por Telepacífico es que reconstruir una ciudad va mucho más allá de levantar nuevamente sus edificios. También significa recuperar la confianza, acompañar a quienes quedaron afectados y brindar esperanza a una comunidad que intenta ponerse de pie.
“Todavía queda mucho por hacer. Mucho miedo que sanar”, plantea el mensaje, que destaca la solidaridad como una de las principales fuerzas para superar la tragedia.
Vea también: Estiman que reconstrucción de Cali costará $10 billones y tardará cerca de tres años
La emergencia dejó heridas que no desaparecen de un día para otro. Pero también mostró la capacidad de los habitantes de la capital vallecaucana para unirse en los momentos más difíciles.
Porque cuando una ciudad resulta herida, su recuperación no depende únicamente de ladrillos, maquinaria o infraestructura. También depende de las personas que deciden extender una mano.
Cali y el Pacífico siguen adelante. No solos, sino juntos.