Dixon González es uno de los sobrevivientes del terremoto. Él se encontraba en su vivienda, un apartamento en el cuarto piso en uno de los edificios que colapsó… logró salir con vida, pero la tragedia apenas comenzaba: su esposa quedó atrapada entre los escombros.
Sin pensarlo dos veces, Dixon regresó al lugar para intentar encontrarla. Puso en riesgo su propia vida y, durante horas, permaneció junto a los equipos de rescate buscando la manera de llegar hasta ella. La incertidumbre y la angustia no fueron suficientes para detenerlo.
Dixon relata: “Mi mujer está un poco más grave, yo tuve fortuna y cuando tembló, se abrió arriba de una pared y pude salir y montarme en el último piso”.
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La operación de rescate se extendió durante cerca de tres horas. Con sus propias manos, martillos y las pocas herramientas disponibles, Dixon, acompañado por organismos de socorro y autoridades, trabajó para abrirse paso entre los restos de la edificación y encontrar a su esposa.
El esfuerzo dio resultado y la mujer pudo ser rescatada. En medio de una emergencia que deja familias afectadas, viviendas destruidas y una comunidad golpeada.
Dixon expresó: “Gracias a la gente que me ayudó, porque si no yo creo que ella se muere. Tuvimos como tres horas para sacarla con martillo, con cincel, tuvimos que romper mucha cosa. Fue algo que no se lo deseo a nadie”.
Hoy, mientras Quibdó enfrenta las consecuencias del fuerte terremoto, la historia de Dixon González y su esposa refleja la fuerza de quienes, aun en medio del miedo y la destrucción, se aferran a la esperanza y no se rinden ante la adversidad.