A sus 80 años, Blanca Londoño es la memoria viva de esa tradición. Desfiló durante 47 años, desde que tenía apenas 12. En sus recuerdos aún vive aquella época en la que bajaba caminando hasta Medellín con las flores para venderlas.
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Por eso en el desfile, la emoción no le cabe en el corazón, al ver sus cinco hijos, cinco nietos y un bisnieto, llevar sobre sus hombros toda esta historia.
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Una historia de emociones, que demuestra que una silleta lleva mucho más que flores: lleva la memoria de una familia, el esfuerzo de varias generaciones y el orgullo silletero.