En la Serranía de Buriticá, surgen iniciativas comunitarias que le apuestan a otra relación con el territorio. Allí, procesos como el de La Reserva, una asociación apícola, se convierten en ejemplo de cómo las comunidades buscan cuidar los ecosistemas y generar alternativas sostenibles.
Libaniel Presiga, representante de la Asociación Apícola La Reserva, dio detalles: “Nosotros vinculamos a cada una de las familias de diferentes maneras, una es la generación de ingreso a través de la compra de los productos de la colmena, otra generando empleo y lo otro vinculando más familias para que hagan parte de este proceso tan bonito que tenemos en La Reserva”.
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Esta iniciativa cobra mayor relevancia tras la declaratoria de la Serranía de Buriticá como distrito regional de manejo integrado. Son cerca de 14 mil hectáreas protegidas, con más de 677 nacimientos de agua, clave para los acueductos rurales y para la conectividad ecológica entre Paramillo y Tatamá.
Adolfo Correa Silva, profesional especializado de la Subdirección de Ecosistemas de Corantioquia, expresó: “ Esto es una decisión administrativa, en la cual se ordena el territorio ambientalmente bajo esta nueva figura que nace en el año 74 con el Código de los recursos naturales y donde es posible la ocupación del uso, pero también conjugada con la conservación ambiental”.
Hoy, entre abejas, miel y bosques la comunidad demuestra que la defensa del territorio también se construye desde lo local, con organización, cuidado y amor.
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