La Iglesia católica vive este Viernes Santo como uno de los días más solemnes de la Semana Santa, marcado por el recogimiento, el silencio y la oración.
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La principal celebración se realiza a las tres de la tarde con la liturgia de la pasión del señor, considerada el acto central del día. Durante este espacio se realiza la lectura de la pasión, se elevan oraciones por las distintas situaciones del mundo y los fieles pueden acercarse a la comunión, previamente consagrada.
El Viernes Santo tiene una particularidad especial, ya que no se celebra la eucaristía. En su lugar, la iglesia entra en un momento profundo de silencio y contemplación, centrado en la liturgia de la palabra y la adoración.
“Qué es una liturgia de la palabra, en torno a la pasión del señor, como no hay consagración entonces se lleva a un lugar especial, donde lo podríamos decir, en oración al pueblo de Dios”, manifestó Juan Guillermo Betancur, párroco de la Parroquia San Bartolomé en Belén Rincón.
Además de los actos litúrgicos, durante el día se desarrollan prácticas de piedad popular como el viacrucis, en el que los creyentes recorren las 14 estaciones que representan el camino de Jesús hacia la cruz.
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“Donde se recorre ese camino de la cruz y en las horas de la noche, en casi todas las parroquias, hay una meditación sobre las últimas palabras del señor iluminando la realidad que vivimos en el mundo de hoy, en nuestra Colombia, en nuestro Medellín, en el mundo entero y se hace la otra procesión con la que termina ese viacrucis que empezamos en la mañana”, agregó el párroco.
En la noche, la jornada del Viernes Santo culmina con la meditación de las siete palabras y procesiones que invitan a reflexionar sobre la realidad actual del país y del mundo.