Para Iván Darío Posada, cuentan sus amigos y familiares, que ser bombero siempre fue una ilusión desde niño, un sueño cumplido desde hace alrededor de una década. Fue en 2016 cuando se incorporó al Cuerpo de Bomberos de Medellín, un sueño que se materializó luego de esfuerzo, estudio y sacrificio.
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“Un hermano que nos deja huella, sueños, enseñanzas, una guía para cada uno de nosotros, donde siempre su vocación estaba por encima”, expresó uno de sus compañeros.
La sonrisa del “Negro”, como lo conocían todos cariñosamente, era la carta de presentación de un hombre carismático, servicial y dispuesto siempre a dar hasta el último esfuerzo por el servicio.
Anoche, para el cuerpo de bomberos de Medellín fue una dura jornada. No por la intensidad de las emergencias, sino por la ausencia de uno de estos hombres que perdió su vida dándolo todo por servir. En medio de la noche, la luz de las velas, las flores blancas y sus elementos de trabajo fueron mensajes claros de cariño y solidaridad.
“Soy un compañero orgulloso, él creo que se fue también orgulloso de todo lo que él hizo por todos y este es un mensaje para que abracen a sus hermanos, a los padres, a sus hijos”, manifestó Cristian Lopera, bombero de Medellín.
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“Mamá criaste un hijo excepcional. Matías, tu papá no es solo un héroe, sino que mira, tiene la capacidad de unirnos en torno a él, a este homenaje”, dijo Carlos Quintero, director del Dagrd.
Las sirenas sonaron al unísono una vez más, pero esta vez no para anunciar emergencias, sino para expresar la tristeza por la pérdida de uno de los héroes que dejó dejó en la ciudad un legado para la vida.