En las elecciones al Congreso de 2022, con un censo cercano a 39 millones de ciudadanos habilitados, la participación para Senado fue de alrededor del 45 %, es decir, más de la mitad del electorado se quedó en casa. La abstención superó el 54 %.
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“Yo creo no votar es una forma de participar. La abstención es derecho legítimo de los ciudadanos. No podemos obligar como en otros países a las personas a que voten. Aquí el sistema optó por estimular el voto. Tiene un dia de descanso, tienen posibilidad de empate con empleo, tienen beneficios, pero el más importante es ser parte del proceso democrático”, manifestó Leonardo Huerta, precandidato presidencial.
El abstencionismo en Colombia no es un fenómeno reciente. Desde la Constitución de 1991, la participación en elecciones legislativas rara vez ha superado el 50 %.
“La invitación es a que la gente tome más conciencia de que las elecciones al Congreso deben ser compromiso con la democracia para poderlo cambiar, si lo cambiamos veremos una institución más comprometida con los intereses reales de Colombia”, señaló Juan Camilo Salazar, candidato a la Cámara de Representantes.
El reto institucional será motivar a un electorado que históricamente ha mostrado apatía frente a las elecciones legislativas.
“La legitimidad depende del apoyo ciudadano, del apoyo que le dan ciudadanos a un proyecto a una autoridad, la legitimidad de la democracia depende del apoyo, la intención de voto es el reflejo de esa legitimidad, qué tanto quiere o cree la gente en las instituciones”, indicó Héctor Olimpo, candidato al Senado.
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El abstencionismo no solo es un dato estadístico: es un indicador de la relación entre ciudadanía y democracia. Lo que ocurra en marzo definirá la composición del Congreso y también el nivel de legitimidad con el que llegue a ejercer sus funciones.