En medio de la convulsión, el bullicio y la cotidianidad del centro, se encuentra una escultura histórica que hace parte del ayer y del hoy de Medellín. Se trata de la figura San José, que fue creada en el año 1909 por Francisco Antonio Cano. Para la ciudadanía, una sala de espera bajo el sol.
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“Había que poner entonces por la gente, pero esa fuente tenía una doble función: no solo embellecer el atrio de la iglesia, sino que era un lugar de abastecimiento de aguas”, contó Víctor Ortiz, historiador.
La figura fue encargada por la Sociedad de Mejoras Públicas de Medellín. En su momento, el propósito era una fuente para acompañar la plazuela de San José y el acceso a su iglesia emblemática. Evoca, según el artista cano, las ilusiones que resurgen y la vida que renace en un eterno retorno.
“Hoy, volverla a ver funcionando es una alegría para la ciudad, para el patrimonio y para la historia. Definitivamente, un llamado a cuidar nuestras obras artísticas y patrimoniales”, agregó Ortiz.
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Para la ciudadanía, la fuente es sinónimo de embellecimiento. Hoy, tras ocho años de estar apagada, la fuente de San José vuelve a encenderse como símbolo de memoria, identidad y recuperación del espacio público.