El fútbol formativo tiene reglas propias. Juan José Peláez advierte que dirigir niños y jóvenes no puede hacerse con la misma lógica del fútbol profesional. Aquí, el objetivo principal es formar personas a través del deporte.
Uno de los aspectos clave es entender la etapa de desarrollo. Cada edad tiene necesidades físicas y emocionales distintas. Exigir resultados inmediatos puede afectar el proceso a largo plazo.
Peláez destaca la importancia de la pedagogía. Explicar, enseñar y repetir hacen parte del aprendizaje. El error no se castiga, se corrige. Así se construye confianza y autonomía en el jugador.
El liderazgo del entrenador también es fundamental. Un técnico formativo es guía, referente y educador. Su comportamiento dentro y fuera de la cancha deja huella.
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Dirigir fútbol formativo es sembrar futuro. Para Peláez, los mejores entrenadores no son los que más ganan, sino los que más jugadores y personas ayudan a crecer.