En el fútbol formativo no todo se mide en goles, victorias o trofeos. Hay momentos difíciles, una derrota dolorosa, una lesión inesperada o una situación personal compleja, que ponen a prueba no solo al jugador, sino también al entorno que lo acompaña. Para Juan José Peláez, director técnico y comentarista deportivo, el acompañamiento en estos escenarios es tan importante como el entrenamiento técnico.
Peláez insiste en que el primer paso es escuchar sin juzgar. Muchas veces el error de padres y entrenadores es minimizar el dolor del jugador o exigir fortaleza inmediata. En edades formativas, cada experiencia se vive con intensidad y requiere un respaldo emocional genuino. Acompañar no es resolver el problema, sino estar presente.
Otro aspecto clave es normalizar la derrota. Entender que perder, lesionarse o equivocarse hace parte del proceso deportivo ayuda a construir resiliencia. El mensaje debe ser claro: el valor del jugador no se reduce a un resultado. Esta visión fortalece la autoestima y evita frustraciones que, a largo plazo, pueden provocar abandono deportivo.
Peláez también resalta la importancia del lenguaje. Frases como “esto también pasará” o “de aquí se aprende” tienen un impacto positivo cuando se dicen con empatía. El acompañamiento debe adaptarse a cada niño o joven, reconociendo su personalidad y su momento emocional.
En el fútbol formativo, formar personas es tan importante como formar futbolistas. Saber acompañar en la dificultad es, sin duda, una de las mayores victorias invisibles del deporte.